“Bhaktiza” tu yoga

5714_2814585541771_1832528074_nFoto de la yogini alemana Christina Valeska http://www.facebook.com/christina.valeska

¿Qué es lo que hace que nuestra vida esté llena del amor más puro? ¿Qué es lo que nos lleva a entregarnos y a fluir con las corrientes de la existencia? ¿De dónde surge el deleite?

Bhakti es la respuesta a las tres preguntas. Bhakti es la devoción, el amor más puro que el corazón siente por lo divino.  Lo divino mora en cada uno de nosotros, nos sustenta y nos guía. Es una parte fundamental del yoga, por no decir la más importante, y con este post os invito a que la recuperéis en vuestra práctica, si es que la tenéis olvidada, y a que reforcéis vuestro amor por lo sagrado.

Durante los últimos años nos hemos empeñado en darle una explicación racional (casi científica) a todo, incluso a nuestro yoga. Ponemos el pié así, exactamente paralelo al borde de la esterilla, rotamos el brazo asá para que gire de esa u otra manera, etc. Saber cómo realizar las asanas tiene mucha importancia, pero no hay que olvidar que, por encima de todo, está el  misterio, la paradoja y lo inexplicable. Así es la existencia y así es lo divino. Si hacemos asanas despojándolas de toda esa mística maravillosa, se quedan frías, secas y pierden  propiedades sanadoras.

Un yoga sin devoción se vuelve rudo y únicamente material. Sin embargo, cuando practicamos haciendo que cada asana, cada mantra y cada meditación sea una ofrenda, la apertura de nuestro corazón no tiene límites. Entonces nuestro yoga vuelve a ser el bello canto  del que hablan todos los textos clásicos.

Te propongo tres maneras para “bhaktizar” tu yoga:

1. pon la imagen de una divinidad junto a tu esterilla y ofrécele los frutos de tu práctica 

2. enciende una vela, coloca unas flores o canta una pequeña oración cuando te sientes en tu esterilla

3. agradece todo lo que se te ha revelado y mantente firme en la intención de aportar algo hermoso a tu entorno

La potente luna llena ha engrandecido aún más la relación con mi Ishta Devata personal (la forma de la divinidad con quien uno elige vincularse personalmente para caminar bajo su guarda). Ella vive en mí, aunque es infinita y eterna. Es la referencia que me mantiene en el centro. Siempre está presente, llenándome de paz. Las emanaciones de su luz colorean mi vida de celebración y risa. A su presencia me entrego con la confianza de que ella ilumina el camino de mi alma aquí en la tierra.

Bhakti llena el mundo de humildad, dulzura y confianza. Todo lo que hacemos puede ser una ofrenda, como una bonita flor a los pies de una diosa…

 

LILA, jugando con Pipi Langstrump

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¡Estamos dispuestos a iluminar el mundo y a pasarlo genial haciéndolo!

Una yogini maravillosa me comentó recientemente que a ella le inspiraba mucho Pipi Calzaslargas. Y yo pensé “¡Cómo no! Es una niña independiente, revolucionaria y divertidísima”. Así que el sábado pasado dedicamos la clase al aspecto más juguetón de nuestra práctica, LILA, invocando en nosotros las cualidades de este personaje tan entrañable.

LILA es uno de los componentes más importantes en la espiritualidad. LILA es el juego divino de la existencia. En Tantra Yoga la vida sucede gracias al juego divino entre la materia y el espíritu. Hablando a la ligera, podríamos decir que la Consciencia Suprema se aburre en su estado indiferenciado e infinito; mientras que la Naturaleza material y diferenciada busca la manera de volver a disolverse en el cosmos.  Como resultado, lo divino y lo humano sienten una atracción irresistible lo uno por lo otro y danzan eternamente. Los yogins nos centramos en ver la vida como un campo de juego para nuestro ser individual (personalidad, circunstancias y cuerpo físico) y el Ser universal que reside en el corazón. Por eso estamos más relajados, llevamos mejor las dificultades  y confiamos en  las potentes herramientas que componen nuestra práctica. Una vida así está llena de satisfacción.

La espiritualidad no tiene por qué ser sombría o tediosa. ¡Al contrario! Se requiere a gente risueña y que derroche felicidad por los cuatro costados. Así que Pipi Langstrump es un ejemplo fantástico del LILA y de la alegría que cultivamos en Yoga:

1. Es una niña poco convencional. Original y conectada con su esencia divina, es ella misma. Tiene súper poderes pero no alardea de ellos y los usa para ayudar a los que más lo necesitan.

2. Es rebelde y no está dispuesta a seguir los convencionalismos y seriedad del mundo adulto. Para ella la vida es un juego maravilloso y cuantas más aventuras se encuentre en el camino, mejor. Cada dificultad es una oportunidad para mejorar y  manifestar  amor y ligereza.

Todo esto son auténticas cualidades de yogin. Pase lo que pase, intentamos mantenernos en el estado de felicidad que emana del corazón. No es una felicidad azucarada y proveniente del exterior, sino la manifestación de nuestro ser de Luz. ¡Resulta casi contagiosa! Esta actitud está siempre acompañada por una compasión pura hacia los que sufren y  un deseo auténtico de crear mayor dicha para todos.

Ilustración de Barbara Traverso, una de las yoginis más increíbles que conozco.

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Si quieres aprender a jugar más y a ser más feliz pincha a aquí http://zairaleal.com/clases/

LEELA, playing with Pipi Langstrump

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We are determined to enlighten the world and to have the greatest time doing it!

A wonderful yogini recently mentioned to me that she felt very inpired  by Pipi Longstockings. I thought “Who wouldn´t! She is an independent, revolutionary and super fun girl.” So we ended up dedicating last Saturday´s class to the most playful aspect of our practice, LEELA, as well as invoking the inner qualities of this dear character. 

LEELA is one of the most important components in the spiritual path. LEELA is the divine play of existence. According to Tantra Yoga life happens because of the divine play between matter and spirit. Lightly talking, we could say that Supreme Consciousness gets bored being in its state of undifferentiated infinity; meanwhile,  the divine Nature, material and differentiated, looks for a way to dissolve back into the cosmos. As a result, the human and the divine feel an irresistible attraction for each other and dance eternally. Yogins are focused on seeing life as a playground for interaction between the individual self (our personality, circumstances and physical body) and the universal Self that dwells in the heart. This is why we are more relaxed, we handle difficulty with more ease and we trust the potent tools that make our practice. A life like this is full of satisfaction.

Spirituality doesn´t have to be sombre nor tedious. On the contrary! It requires cheerful people that exude happiness. Therefore, Pippi Langstrump is a fantastic example of LEELA and the happiness cultivated in yoga:

1. She is a non conventional girl. Original and connected with her divine essence, she is her colorful Self. She has super powers but doesn´t brag about them. Instead, she uses them to help those in need. 

2. She is a rebel and will not follow the conventional ways and serious outlook of the adult world. For her, life is a wonderful game, the more adventures she can find in her path, the better. Each challenge is regarded as an opportunity to grow and to manifest love and lightness. 

All of those are authentic qualities of a yogin. No matter what happens, we try to stay in a state of happiness that flows from the heart. It is not a sweetened happiness that comes from outer sources, but the manifestation of our being of Light. It´s joy is almost contagious! This attitude always is accompanied by the purest compassion to those suffering and an authentic desire to create greater goodness for all. 

Illustration by Barbara Traverso, one of the most incredible yoginis that I know. 

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If you want to learn how to play more and be happier click here http://zairaleal.com/clases/

Lo viejo, lo nuevo y lo yeyé

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Hace un par de meses vi un vídeo genial de Rosario Flores, famosa hija de nuestra “faraona”. Debía ser finales de los sesenta y se ve a una Rosariyo de unos cinco años. En un sarao familiar alguien le pregunta “Y tú, ¿qué quieres a ser de mayor?”. A lo que la niña responde con una gran sonrisa “Yo, ¡gitana yeyé!”. Siempre he sido gran fan (ignorante, he de confesar) de lo flamenco, pero esta anécdota me pareció que ilustraba de una manera muy enternecedora la esencia de lo que significa evolucionar. La expresión inocente “gitana yeyé” recoge, por un lado, la tradición y lo sagrado del linaje gitano; por otro, le da continuidad al pasado porque bajo el término yeyé se amparaba todo lo nuevo y lo que abría un espacio para la creatividad. Le daba a la vida un toque fresco, actual y lleno de alegría.

Y seguro que ahora estaréis pensando ¿qué tiene esto que ver con el yoga? Bien, el yoga también es una disciplina en constante transformación. Los yogis actuales la llenamos de significado y validez. Sin nosotros no existiría y, si los rishis y yogis de hace miles de años levantaran la cabeza, no cabrían en su asombro de ver lo lejos que estamos llegando. Tenemos acceso a una inmensidad de textos viejos y modernos; podemos asistir a clases presenciales, en internet o incluso con nuestros smart phones. Llegan a nosotros prácticas muy avanzadas, provenientes de variadas tradiciones o transmitidas directamente por seres iluminados que viven hoy en día. ¡Somos increíblemente afortunados!

Mucha gente discute sobre si el yoga de ahora es bueno o no, sobre si su sabiduría está diluída. También se critica el énfasis en el cuerpo físico cuando, entre otras cosas, se debe a la necesidad imperiosa que los occidentales tenemos de movernos conscientemente. A mí me encanta cómo el yoga está creciendo en nuestros días. Krishna Das (famosísimo músico de kirtan) acaba de actuar en los Grammys; la gente por la calle utiliza palabras como “karma”, “tantra” o “ayurveda” y mis alumnos provienen de todo tipo de profesiones, lugares del mundo y clases sociales. Alguien incluso me llegó a decir el otro día, medio en broma medio en serio, que se estaba formando un ejército revolucionario de liberación yogi dispuesto a cambiar el mundo a base de luz, sabiduría y amor.

El yogi vive inspirado, en unión con el espíritu o alma. El flamenco tiene duende y el arte surge de su interior, también del alma. Ambos viven en estado de perfecta presencia, aquí y ahora, que es donde brota la magia creadora. Esta resulta de una apertura total a la Gracia universal. ¡Sigamos avanzando y llenando de significado el mundo del yoga!

Namasté y olé

Shiva-Shakti Valentín

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Bueno, los escaparates se han vestido de rojo otra vez, las cajas de bombones vuelven a tomar forma de corazón y las newsletter a las que estoy suscrita mencionan sin cesar la palabra que al revés se lee r-o-m-a.

Como soy una romántica yogini creo que San Valentín celebra un deseo sincero de unificación. La mitología e historias de nuestra cultura están plagadas de cuentos que nos hablan de este anhelo. En Tantra Yoga, como en todas las tradiciones espirituales del planeta, muchas cosas se explican a través de leyendas de dioses y diosas. Simbolizan aspectos de la psique humana y llenan nuestra vida de misterio. La unión cósmica de hombre y mujer la ejemplifican Shiva y Shakti. Se buscan, se encuentran y se unen para danzar por los confines del universo hasta la eternidad. Según los yogis, esta unificación sucede tengamos o no tengamos un compañero/a en el exterior porque el estado de unión perfecta sucede internamente a la vez que con otra persona. Dentro de cada uno de nosotros se encuentra la pareja dorada Dios-Diosa en perfecto equilibrio y armonía. Shiva representa el principio masculino, es la Consciencia pura e indiferenciada, sólo espíritu. Shakti simboliza el principio femenino y es la manifestación dinámica de la consciencia, es la madre Naturaleza y el mundo de la materia. Juntos son la Totalidad, el juego y la belleza de la vida.

La imagen que he utilizado para este post es Anahata, el chakra del corazón energético. En el centro del yantra (la forma geométrica sagrada e instrumento para la meditación) hay dos triángulos superpuestos. El de debajo apunta hacia el cielo, es Shiva; el que está encima apunta hacia la Tierra, es Shakti. Al estar unidos de este modo representan el equilibrio energético entre lo masculino y lo femenino. Los triángulos están rodeados por un círculo de doce pétalos, que crean una flor abierta, ofreciendo generosamente  la  fragancia de Anahata al mundo.

Tener pareja no es un requisito indispensable para vivir esta unión infinita, pero sí es una de las maravillas de la experiencia humana. Enamorados y desenamorados, aprovechad este San Valentín para meditar sobre Shiva-Shakti pues así abrimos el corazón de par en par, ampliando nuestra capacidad de querer incondicionalmente.

Celebrad y compartid plenamente como Shakti y Shiva, Radhe y Krishna o Sita y Rama!!

(he llegado al final del post sin escribir la mágica palabra… AMOR! libre, generoso e incondicional)

Tejiendo vida…

lanasEste post no intenta enseñar nada, sólo invitar a la contemplación.

No sé si alguna vez habéis hecho punto, bordado o cosido. Hoy en día, son casi antiguas artes en extinción, pero no hace mucho tiempo era común durante la sobremesa española que las mujeres se reunieran con sus labores a tejer el sentido de su existencia. Muchas tardes he pasado yo así, con mi abuela, mi madre y tías mayores. En esas tertulias se llenaban de significado nuestras vidas, cada pedazo de conversación nos unía a las unas con las otras, igual que el hilo de lana va haciendo surgir algo nuevo con cada movimiento rítmico de las agujas. Nuestro universo se iba creando y expandiendo, cada una traía consigo las historias del día y compartía las que quería, hablando de unos y otros.

En Tantra, el cosmos se entiende como una gran red, a forma de tejido que vamos creando momento a momento, con cada pensamiento e intención. Uno de los significados de tantra es “tejido o red”, también es “instrumento”. Del mismo modo, cada puntada en un tapiz entrelaza los colores en la base de tela y flores increíbles, unicornios, bellas doncellas surgen como de la nada.

Estos días, mi hija y yo tejemos una bufanda para que la use con su uniforme del cole, dando continuidad a la labor de las abuelas. En cada punto pongo mi cariño y mis mejores deseos de alegría ( no falta la protección maternal, claro). Es el ejemplo perfecto de cómo lo que no tiene forma se manifiesta en el mundo de la materia. Las partes de la bufanda que están hechas con impaciencia o poca atención muestran puntos que se han perdido dejando un agujero o que están irregulares. Sin embargo, aquellas partes en las que nos paramos a sentir el presente, a respirar, a hacer nuestra labor desde el amor, reflejan una armonía maravillosa.

En nuestra vida, el tejido de la existencia se expande, no sólo en tamaño sino también en luminosidad y consciencia, por ejemplo, cada vez que sonreímos a alguien y que hablamos cariñosamente, también cuando hacemos algo con la intención de conectar desde el corazón o cuando respiramos y nos permitimos estar en el presente, en “yoga”.

¡Sigamos tejiendo felicidad, compasión y pura alegría!

om shanti