Om Madres Om

yashoda

Ya devi sarva bhuteshu, Shakti rupena samstitha. Namastasyai, namastasyai, namastasyai namo namah
Devi Mahatmya 
Oh Diosa Suprema, que resides en todos los seres en forma de Madre. Ante ti me inclino eternamente
 

Me encanta celebrar y el domingo es el Día de la Madre en España y por ello quería que el post de hoy iluminara la esencia de este bello día. Las tradiciones del Tantra Yoga son muy ricas en el trato a lo femenino divino y nos dicen que hay madres terrenales, madres universales y luego está, claro, la Madre Divina de quien surgen las demás. Toda mujer ¡y también todo hombre! tiene un poquito de cada una de ellas. Por nuestras venas corre la energía y la información de todas madres desde el comienzo de la creación. El cuerpo humano, por ejemplo, se forma casi únicamente a partir de la materia física de la madre. Cuando nacen nuestros hijos nos damos cuenta de que existe una cadena de luz, como un río que nos remonta a generaciones anteriores, recogiendo su dedicación, entrega y amor incondicional. Pero ¿cómo vivimos el espíritu de la Madre? De vez en cuando escucho las noticias y me parecen manifestaciones de que, en cierto modo, hemos desterrado a la Madre Divina…  ¿la hemos echado de nuestro corazón y de nuestro vientre?

Te ofrezco unas recomendaciones sencillas para que recuperes y expandas la energía de la Madre en tres dimensiones diferentes:

1. Aprovecha para revisar la relación con tu madre terrenal: escribe en un papel todo aquello que te separa de la mujer que te dio el cuerpo y la vida (y un sinfín de cosas más!). Haz un pequeño ritual de purificación. Puedes romper el papelito en pedazos y quemarlo con la intención de transformar todas esas historias para siempre. Luego llámala, cómprale unas bonitas flores y ofrécele tu agradecimiento sincero.

2. Descubre como en ti también viven las madres universales, independientemente de si tienes hijos o no: ama la existencia, ama la Tierra, ámate a ti mismo. Protege la vida en todas sus facetas, recicla, consume conscientemente y pon los pies en la Tierra dándote un paseo descalzo cada día.

3. Ábrete a la Gracia de la Madre Divina: deja que con su sonrisa amorosa te sostenga en sus brazos, que te apoye y proteja en tu caminar. Ella es la matriz universal y la Gracia que nos lleva por las corrientes de la vida.

Celebremos a todas las madres. Creativas y creadoras, amantes y amorosas, optimistas, vitales y apasionadas. España es un país donde existe una tradición muy hermosa de veneración hacia el principio femenino divino. La imagen de este post muestra a Yashoda con el pequeño Krishna en los brazos. Personifica la esencia de la madre, algo así como nuestra María: protectora, paciente, nutridora e irradiando su dulzura embriagadora con todo su ser. Me inclino, eternamente.

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El yoga NO es estirarse en una lengua extraña, ¿o sí?

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Un alumno me comentó el otro día que él venía a clase porque le gustaba practicar asana (las posturas de yoga), pero que en realidad lo hacía para conseguir otras cosas. Es un chico muy constante, viene con regularidad y siempre está centrado, aunque para él las clases no sean tan importantes. La verdad es que me dio bastante que pensar. En mis reflexiones me acordé de una frase que me dijo un maestro hace años: “El yoga no es estirarse en Sánskrito” (la lengua antigua en la que se escribieron todos los textos del yoga, se usa en los rituales y es también la madre de todas las lenguas indo-europeas, según algunos entendidos).

Bueno, pero entonces ¿si el yoga no son los ejercicios para el cuerpo, qué es? y ¿qué hacemos en una clase?

Mi alumno tenía razón al decir que las clases de yoga le servían para otras cosas porque ante todo, el yoga es un camino de amor radical hacia la existencia y en este contexto debemos situar la práctica de los ejercicios físicos. Como yogi, sé plenamente consciente de que tus asanas son una pequeña parte del camino de auto-descubrimiento pues te ayudan a revelar lo divino en ti, en cada célula del cuerpo y del no-cuerpo. Por otro lado, no hay que desestimar las clases de yoga asana o pensar que carecen de transcendencia. Cada una es un acto consciente y una manifestación de tu unión con la Totalidad.

Las clases de yoga tienen más valor espiritual de lo se piensa.  Para empezar, una clase es un ritual en sí mismo y una ofrenda a lo Divino. Todas tienen su estructura, su simbología y sus ritmos. Si no, ¿por qué crees que siempre cantamos “OM”, que respiramos con la intención de abrirnos a algo más grande, que hacemos ciertos gestos con las manos o que siempre terminamos con una contemplación?

Una clase es un reconocimiento de que primordialmente eres un Ser espiritual. Haces el esfuerzo de reconocerte como ser de Luz y energía. Te ves como algo más que carne y huesos y, sin embargo, esa carne y esos huesos también son puro espíritu materializado. Los yogis lo llaman “sharira”,  receptáculo de Luz divina.

Una clase es una forma de meditación. El occidental de hoy en día vive rodeado de ruido, de materiales inertes y apenas tocando la Tierra con los pies o dedicando tiempo a contemplar el cielo. Cuando vas a una clase creas un espacio maravilloso donde “ser” aquí y ahora. Las exigencias y expectativas sociales te dejan tranquilo un rato y conectas con tu alma libre y siempre llena de paz.

Estirarse en Sánskrito no será la totalidad del yoga, pero ¡qué bien sienta!!!

que todos los seres sean libres y felices, que mis pensamientos, palabras y acciones contribuyan a su felicidad

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Tierno valor

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¿Alguna vez te has paseado por un bosque al comienzo de la Primavera? Ayer mientras preparaba una clase me acordé de los árboles majestuosos que rodeaban mi vida cuando vivía en Estados Unidos. En esta época del año todo se despierta en la Naturaleza de los climas continentales y es cuando los helechos empiezan a brotar. Primero emergen como una pequeña espiral, muy apretada en sí misma, como una gran concentración de energía. Despacio va desenroscándose, expandiéndose hasta que las hojas alcanzan un tamaño enorme. Muchas veces pienso en el coraje que debe tener una pequeña semilla para germinar, empujar sus pequeños tallos y raíces filamentosas a través de la densa tierra y así seguir la llamada del sol hasta convertirse en la más hermosa de las plantas.

La vida es un poco así. El Yoga nos dice que cada alma tiene su propio camino y encierra en sí la trayectoria completa de su existencia, pero casi todos nos encontramos en estado de semilla (aunque nuestros cuerpos físicos digan lo contrario). La luz de la conciencia cultivada en Yoga despierta nuestro deseo de comprensión, igual que el sol incita a las plantas a desplegarse y ofecernos su belleza. Hay que ser muy valiente para romper la cáscara dura que arropa nuestra esencia, pero cuando te toca crecer a lo grande, las circunstancias no son siempre favorables. VIRYA es la cualidad intrínseca del valor que acompaña nuestra práctica.

En el camino de la espiritualidad hay una etapa inicial en la que aprendes mucho, lees, te informas, practicas, meditas y qué se yo la infinitud de cosas que hacemos para evolucionar. Todo eso te prepara, generando un deseo muy profundo de crecimiento interno. Ese deseo de Ser se concentra muchísimo en tu pequeño-gran corazón, tanto que entonces rompe su cáscara y a se expansiona para desarrollar todo su potencial en este cuerpo y en esta vida. La práctica de Yoga es una de las herramientas más potentes pues te fortalece desde el amor y te lleva a traspasar límites y muchas ideas preconcebidas sobre ti mismo (¿quién te iba a decir que harías el pino a los cuarenta?).

El romper y crecer no son momentos fáciles del camino, pero son muy bellos. Si alguna vez has presenciado los comienzos de un helecho, es en esa etapa cuando sus colores verdes son más luminosos, cuando las pequeñas hojas tienen el brillo más especial y la superficie es casi aterciopelada. La ternura, sensibilidad y fuerza interior se combinan en ti para llevarte a la expansión sin límites de tu Ser. ¡Sigue desplegándote con todo el corazón!

Aum Gam Ganapataye Namaha

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Tender courage

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Have you ever taken a walk in the forest at the beginning of Spring? Yesterday while I was preparing my class I thought about the magestic trees that surrounded my life when I was living in the USA. Everything wakes up in Nature at this time of the year and it is when ferns start to pop up through the surface of the Earth. First, they emerge as a tiny spiral, very tight in itself, a great amount of super concentrated energy. Slowly they uncurl, expanding until the leaves get huge. Many times I am amazed by the courage that a little seed might have in order to germinate, push its tendrils through the dense soil and follow the calling of the Sun until it can become the most beautiful plant.

Life is a little bit like that. Yoga tells us that each soul has its own path and that it holds within it the information about the trajectory of its whole existence. However, most of us are still in the seed stage (even when our physical bodys might be saying the opposite). The Light of Consciousness awakens our desire to evolve, the same way that the Sun encourages the plants to unfold and offer their beauty to all of us. One must be very brave to break the shell that  holds our truest essence, but remember that you evolve big time when the circumstances are challenging. VEERYA is the inner quality of courage.

In the spiritual path there is an inicial stage when you will learn a lot, read, get informed, practice, meditate and will try an infinite number of things that will help you in your evolution. All of that prapares you for what will come next. It generates a deep desire to grow internally. This desire of fully Being gets concentrated in our little-great heart, so much that it pushes though the shell that covers it. Then it expands, developing your full potential in this lifetime and this body. Yoga is one of the most potent tools because it lovingly strengthens, taking you to overcome many limits and old ideas about yourself (who was going to tell that you would be doing a handstand at forty?).

Breakthroughs and growing times are not necessarily easy, but they are beautiful. If you have ever seen a fern growing, is in the first stages when the greens are more luminous, when the small leaves have the most special shine and the surface is velvety like it will never be again. Tenderness, sensibility and inner strength combine within to take you into the limitless expansion of the Self. Keep pushing with all your heart!

Aum Gam Ganapataye Namaha

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Las chicas son guerreras (y los chicos también)

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En el estudio donde imparto clases de yoga hemos dedicado la semana a Viparita Virabhadrasana, una de las posturas de los guerreros. La literatura mítica del yoga está llena de ellos y de asanas (posturas) en su honor. Ahora mismo me vienen a la cabeza los  heroicos Arjuna, Rama, Lakshmana, Hanuman, Surya o el mismo Virabhadra. Es una figura que a nosotros occidentales también nos resulta familiar. Lo que no se enseña tanto, y que realmente nos sorprende, es que el tantra yoga cuenta también con un elenco bien amplio de diosas guerreras aún más poderosas y casi feroces.

La imagen de hoy representa a Durga. Ella es la Madre del universo, nos ama incondicionalmente y está dispuesta a armarse hasta las cejas con tal de combatir  nuestra propia ignorancia. Durga monta un tigre (o un león) indicando su maestría sobre cualidades como el poder, la voluntad y la determinación. Aunque nos protege desde todas direcciones, como si estuviéramos en pleno campo de batalla, ella muestra la expresión dulce de quien está en paz, además ¡su sari rojo y oro está siempre perfectamente colocado! Durga disfruta apoyándonos en nuestro caminar. Con una de sus manos sujeta una flor de loto semi-abierta porque su presencia es crucial en el proceso de nuestra evolución. Con otra hace el gesto de la protección -Abhaya mudra- como diciendo “No temáis, ofrecedme todas vuestras dificultades y mi poder os ayudará”.

Durga es la guerrera del espíritu por excelencia. Simboliza el triunfo sobre demonios como no saber lo que somos auténticamente, la creencia de que estamos separados o la idea errónea de que nuestra existencia sucede únicamente en el tiempo fragmentado de esta vida.

La presencia de Durga es incondicional y algo salvaje porque el amor toma muchas formas y matices. Ella es “la invencible” y se nos presenta como la fuerza cósmica que no nos va a dejar caer, que nos protege a lo largo de todo el camino del alma y nos libera de aquello que nos impide ver que somos la Luz más bella. Cuando te sientas descentrado, agobiado o que no puedes más, respira e invoca la presencia de esta grandiosa guerrera espiritual. Ella es el amor fiero de una madre, de la Madre Naturaleza y de toda la creación. 

Om Aim Dum Duragaye Namaha

Brilla con Luz propia

 
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El ángel que presidió mi nacimiento dijo:
“pequeña criatura hecha de Alegría y Júbilo,
corre y ama sin la ayuda de nada en la Tierra.”
William Blake

Una de las cosas que más me fascina de los españoles es la capacidad que tenemos para disfrutar y encontrar la alegría, incluso en las circunstancias más adversas. Y para los lectores que no estáis en España, se viven tiempos verdaderamente difíciles por aquí… A pesar de todo reímos y celebramos. En mi barrio hay vecinos que en cualquier momento se echan un cantecito flamenco en el bar de abajo; la gente se manifiesta a ritmo de mambo y los periódicos están plagados de humor relativo a los problemas políticos y sociales.

En yoga hay una idea muy bonita: dentro de cada uno de nosotros está la Luz del Ser que brilla independiente de las circunstancias externas. Niralambaya es la palabra que se refiere a ese estado en el que la Luz se sostiene por sí misma. Es fácil estar contento y feliz cuando las cosas van bien, cuando hace buen tiempo o cuando nos sentimos queridos, pero no lo es tanto cuando estamos sin trabajo o alguien en nuestra familia enferma gravemente. Como en la cita de Blake, niralambaya nos recuerda dos cosas: la primera, que en esencia somos Alegría divina; la segunda, que es posible expandirla de dentro hacia afuera en todo momento y lugar. Lo más interesante es que, si queremos prestarle algún servicio al mundo, debemos recordar nuestra naturaleza dichosa, especialmente en las situaciones adversas.

El presente tal y como está es el resultado de nuestro pasado y el futuro se crea desde el presente. Cómo nos sentimos aquí y ahora determinará lo que vamos a experimentar más adelante, pero el yoga no nos dice que nos riamos de todo ni que hagamos oídos sordos al lo que sucede a nuestro alrededor. ¡Al contrario! Los yogis cultivamos una gran sensibilidad y compasión, sabiendo que una actitud ligera ante la vida crea una conexión muy auténtica con todo y todos (además de un futuro mejor).

Niralambaya puede ser una práctica en sí. A lo largo del día podemos pararnos, respirar y hacernos las siguientes preguntas:

¿qué está sucediendo aquí y ahora?

¿estoy conectado con mi centro de Alegría eterna?

¿qué está emanando de mí al mundo?

Brillar con Luz propia es uno de los regalos más hermosos que le podemos hacer al mundo, a los demás y a nuestro pequeño gran corazón.

om shanti