Dosis de dificultades

Con frecuencia hablo de la Semana Santa como un momento especial de renacimiento y despertar interior, pero si eres español, en tu memoria estarán grabadas las imágenes de los pasos nazarenos con sus lágrimas y terribles expresiones de dolor. Hoy me pregunto ¿es necesario sufrir?

Nuestra sociedad de comfort ha creado vidas llenas de comodidades y placer, nos asusta mucho pasarlo mal y algunos incluso acudimos a talleres para desarrollar cualidades como la resiliencia, que nos ayuda a atravesar los tránsitos difíciles. Una gran mayoría de habitantes del planeta ni se plantearía este tipo de cuestiones porque en su día a día ya hay grandes dosis de dificultades y constantemente tienen que estar buscándose la vida y adaptándose a circunstancias bastante adversas. Tú y yo tenemos mucha, mucha suerte.

Las mujeres sabemos bien que existe un tipo de dolor “bueno”, como el del parto, gracias al cual el cuerpo actúa hablando a gritos para permitir el nacimiento de nuestros hijos. En el camino interior contamos con el sufrimiento de crecimiento, necesario para la evolución y la comprensión. Mi hija, por ejemplo, fue a su primer viaje de estudios en el extranjero el verano pasado y los cuatro primeros días la pobre lo pasó fatal (ni qué decirte que, aun sabiendo que ella estaba en un sitio fantástico,  yo también). ¡Lo que berreó y pataleó para que fuéramos a recogerla! Este es el sufrir del cascarón que se rompe dando paso a una nueva vida del mismo modo que las capas endurecidas de nuestra personalidad se quejan, gritan y se revuelven cuando se enfrentan a circunstancias que las resquebrajan para permitir que tu Ser brille con más fuerza.

Cuando algo incómodo o malo me pasa, suelo preguntarme, ¿quién llora en mí? ¿qué personaje dentro de mí está sufriendo? Durante aquellos días del campamento de mi hija, quienes se pasaron noches en vela fueron la madre excesivamente protectora y las memorias de madres cuyos hijos sufrieron mucho por causas terribles que están dentro de mí. Ay cómo lloramos… pero al final, lo superamos todas, mis karmas fueron transformados y tanto mi hija como yo nos hicimos más fuertes y valientes. Al final de su viaje, mi hija lloraba por que no quería volver a casa…

Paz y Amor

4 opiniones en “Dosis de dificultades”

  1. Gracias Zaira, siempre un placer leerte, ahora que dices que hay muchas mujeres que lloran en ti, yo cada vez controlo más ese sufrimiento, y admito que no era consciente de donde venía. Pensé que era mío de esta vida. Pero quizás cuando siento esa angustia, es como dices, de mis karmas pasados. Es cierto que ese dolor de mis karmas pasados, ahora me dura menos y al día siguiente estoy en el día a día, pero lo que aún me cuesta, es cuando todas las mujeres a mi alrededor (compañeras de trabajo) están en una nube gris de negatividad, como controlar eso y de ahí sacar energía radiante para irradiarlas y hacer algo lindo, distinto de quejarnos. Besos

    1. Gracias a ti, Marlid! Es fascinante vivir las circunstancias con una conciencia más profunda del origen de nuestros sentires, ¿verdad? y quienes tenemos herramientas para transformarnos podemos ser de gran apoyo para los círculos de mujeres a los que estamos ligadas. Eres un gran apoyo para todas, preciosa mujer!!! <3

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