Las semillas de los deseos

¿Por qué “queremos” cosas? De dónde viene los deseos? ¿Son malos? ¿buenos? ¿Por qué andan rondando nuestra mente de manera incesante? Esta noche de regalos es la más mágica del año, y mi festividad favorita. Curioso que no sea la primera vez que coincide con el envío de la newsletter. Por todo ello no puedes perderte los dos tipos de semillas de donde brotan deseos.

El primer tipo son las semillas del karma. Tus historias pasadas condicionan lo que quieres experimentar en este momento. Sabrás reconocerlos porque los deseos kármicos se caracterizan por estar teñidos por un apego que puede llegar a ser hasta enfermizo. Generan pensamientos obsesivos en relación al objeto de deseo y las personas harían lo que fuera por verlos materializados.

El segundo tipo son las semillas del dharma. Tu misión en esta vida te va dictando lo que debes o no debes hacer, lo que quieres y lo que no. Los deseos dhármicos se basan en un profundo sentido de paz y de confianza, su realización es un despliegue en el exterior de tu camino interno. No tienes prisa, no te hace falta tenerlo ya, aquí ni ahora mismo. Sabes con certeza que eso que deseas lo tendrás ante tus ojos cuando sea el momento oportuno de experimentarlo y si es necesario para el bien de todos.

Desde una edad temprana nos enseñaron a desear, por ejemplo, escribiendo la carta a los Reyes Magos y, cuando no querías nada, podía suponer hasta un problema familiar. El caso es que el deseo es un gran motor de la existencia y aunque pueda que tú ya seas feliz y te sientas absolutamente contento con lo que tienes, sí te recomiendo utilizar el poder de la intención y del deseo para crear direcciones energéticas en tu vida que apoyen el cumplimiento de tu dharma, de tu misión verdadera.

Feliz noche mágica a todos los niños pequeños y grandes! Sintamos que los Reyes colman a todos de dulces bondades y bendiciones.

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