Mucho mejor que un Valium

El yoga nos proporciona herramientas mucho más efectivas, duraderas y sanas que los fármacos. La que te traigo hoy es la estelar respiración consciente de la cual una alumna muy querida dijo el otro día que era “¡mucho mejor que un valium!” veamos por qué.

El diazepam o valium suele recetarse para aliviar trastornos de ansiedad, tensión y problemas para dormir. Yo nunca lo he tomado, pero por lo visto hace que te sientas en una nube lejos de los problemas que tanto te inquietan. A parte de que soy bastante anti pastillas y que fármacos de este tipo tienen cantidad de efectos secundarios nocivos, la respiración consciente es mucho más efectiva porque:

Está al alcance de tu mano, o mejor dicho, de tu nariz en todo momento.

No te nubla sino que te despierta, te lleva a estar alerta de una manera muy relajada.

Su efecto tranquilizador es real y duradero y no te produce el bajón característico de cuando se acaban los efectos de la pastilla.

Te empodera ya que te lleva a ver que tú puedes transformar tu vida sin necesidad de ayuditas externas.

Purifica y oxigena sin dejar residuos tóxicos en tu cuerpo-mente.

Para respirar consciente:

Lleva tu atención al aire que entra y sale, empieza a respirar de manera más suave y profunda. Después de unos minutos notarás cómo empiezan a relajarse tu cuerpo y tu mente. A veces parece como si se aflojaran las tensiones que te mantienen inmóvil como una camisa de fuerza mental.

Entonces sitúate en el centro del pecho y empieza a respirar desde ahí. Sentirás cómo se asienta tu conciencia en un estado de presencia plena. Quienes practicamos la respiración consciente coincidimos en decir que las sensaciones son de calma, paz, tranquilidad o silencio interior.

Al cabo de unos minutos, lo que te inquieta deja de ser tan monstruoso y puedes experimentar cómo, pase lo que pase, todo está bien en tu mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resuelve el CAPTCHA, por seguridad. ¡Gracias! *