Respira consciente (1)

¿Sabes que la manera de respirar dice mucho de ti y del estado anímico en el que te encuentras? ¿Alguna vez te has parado a observar cómo respiras? Aunque desde siempre las tradiciones del yoga y del ayurveda le han dado mucha relevancia a la respiración como fuente de salud, en Occidente estamos empezando a tomar conciencia de nuestra respiración.

La mayoría de la gente no tiene ni idea de qué sucede cuando respira durante el día ni de si lo hace de una manera o de otra. Seguro que te habrás dado cuenta de que cuando sales a correr, de escalada o estás haciendo cualquier ejercicio físico fuerte respiras más rápido, el corazón late más deprisa y los ciclos de respiración son más intensos. No respiras igual cuando estás en una reunión de trabajo que de cena con tus amigos, ¿verdad? A lo largo del día, los cambios en tu manera de respirar dependen no sólo de las circunstancias sino también de la hora y las distintas maneras de fluir con tu respiración influyen enormemente en tu sistema hormonal y en tu estado mental.

Una respiración pausada y en paz es como la de un niño que descansa. Te relaja porque activa el sistema nervioso parasimpático, encargado de generar un estado de reposo en el que el organismo puede ahorrar energía y recuperar la condición en la que todos los sistemas corporales funcionan en armonía. Por el contrario, una respiración rápida y superficial te estresa porque activa el sistema nervioso simpático, encargado de despertar en ti la respuesta de lucha o huída gracias a la cual podemos defendernos de los peligros inminentes.  La respuesta de lucha o huída hace que tu cuerpo genere las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina), acelere el ritmo cardiaco y muchas otras reacciones naturales necesarias para la supervivencia en situaciones límite. Ambas maneras de respirar son necesarias, el problema es que nos pasamos gran parte del día respirando rápida y superficialmente y por lo tanto activando el sistema nervioso simpático sin que nos encontremos en una situación de vida o muerte. Esta manera de respirar, cuando no está ligada a un peligro puntual, puede tener consecuencias nefastas para tu cuerpo-mente-alma.

La respiración consciente regula y armoniza tu cuerpo-mente:

Reduce la ansiedad, la depresión y el estrés.

Estabiliza la presión sanguínea y mejora el funcionamiento del corazón y del sistema circulatorio en general.

Incrementa tus niveles de energía.

Relaja todo el tejido miofascial (músculos, tendones y todo el tejido conectivo).

Disminuye la turbulencia emocional y aumenta la capacidad de disfrutar de la vida.

Te ayuda a perder peso y a controlar otras adicciones.

Te ayuda a regular los ciclos del sueño.

Hace que tu mente funcione mejor y tengas mayor capacidad creativa.

Aumenta sentimientos positivos como la compasión, la alegría o el contentamiento.

Establece una conexión profunda con la naturaleza y con el universo.

Este post tiene una segunda parte y recibirás un ejercicio que te guía en la práctica de tu respiración consciente. No te la pierdas!

“La respiración es vida y, si respiras bien, vivirás durante mucho tiempo en la tierra” Proverbio sánscrito

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